La Ruta de la Vida

Este blog acompaña al podcast La Ruta de la Vida, que fue creado para compartir experiencias y aprendizajes que nos regala el camino que es la vida. Puedes encontrar el podcast en iTunes o en http://www.blubrry.com/larutadelavida

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Lugar: Santiago, Chile

lunes, 23 de noviembre de 2009

Ep 68: La Importancia de Saber Escuchar

El tema de hoy es algo que para mí ha sido uno de los aprendizajes más importantes de mi vida adulta. Y cada día sigo aprendiendo y practicando. Saber escuchar es una habilidad compleja, no es fácil, no es lo mismo oír que realmente escuchar. Es algo que tenemos que practicar para llegar a dominarlo.
Oir es inevitable, el oido es uno de nuestros sentidos, a diferencia de la vista que si cerramos los ojos la suspendemos, no podemos cerrar nuestros oidos. No podemos dejar de oir. Pero escuchar es un acto totalmente diferente, que se basa en el oír, pero que requiere de procesos de más alto nivel, requiere que involucremos nuestra conciencia, que dirijamos nuestra atención a lo que estamos escuchando, ya sea un ruido, un sonido, música o una persona hablando.
Sobre el escuchar, en una capa un poco más sofisticada aún se encuentra el interpretar lo que escuchamos, que requiere de un involucramiento mayor aún, ya que incorporamos otros factores a la ecuación, como el tono, la velocidad, el volumen e incluso la información proveniente de otro sentidos, principalmente la vista. En adelante, por simplicidad, nos vamos a referir con “escuchar” a estos dos últimos procesos, escuchar e interpretar, ya que están íntimamente relacionados y son los queremos desarrollar.



Por ejemplo, podemos oír algo que suena como una voz, podemos escuchar que alguien nos está diciendo: “Hola, me llamo Alejandra y soy la nueva supervisora”, y de acuerdo al volumen, al tono, a la velocidad, y muchos otros factores muchas veces inconscientes, podemos entender si Alejandra está contenta, nerviosa, tranquila, ansiosa, si es dominante, relajada, etc.
La importancia de saber escuchar radica en que es la única forma de conectar con otras personas, de comunicarnos efectivamente, de poder tener empatía, de aprender, de crecer, de colaborar, de construir, de relacionarnos, de crear confianza. Y también de que nos escuchen a nosotros.
Pero cómo saber si somos buenos escuchando? Yo creo que lo mejor que podemos hacer para responder esta pregunta es observarnos nosotros mismos en el acto de escuchar. Te distraes fácilmente? Cuando estás escuchando una clase, una conferencia, este podcast, una película, te ocurre que una sola palabra te hace volar a otro tema absolutamente diferente? Volar, recuerdo la primera vez que volé, tenía 10 años, era un viaje largo, 3 horas y media y viajaba sola. Me despedí en el aeropuerto de mis papás, mi mamá disimulaba una lágrima detrás de sus anteojos de sol, sol! Qué ganas de ir a la playa, hace cuanto tiempo que no voy? Mmmhh 3 semanas, no, 4! O son 5? Mmmmhhh.. Arena, sol, mar… perdón, en qué estábamos? Te pasa algo parecido, y cuando te das cuenta te has perdido 5, 10 minutos de la clase o conferencia? Ese es un signo de que te cuesta escuchar, de que te cuesta concentrarte.
Y durante una conversación, estas concentrado en el tema, pero mientras la otra persona está hablando, estás pensando en lo que vas a decir tú a continuación? No estás atento a lo que la otra persona está diciendo, sino que estás esperando tu turno, y preparando mentalmente tu próxima intervención. Eso, está demás decirlo, pero no es conversar, es solamente hablar por turnos. Peor aún que esto, es interrumpir! Eso demuestra que no solo no estabas escuchando sino que además ni siquiera respetas a la otra persona.
Hay un podcast muy bueno que yo escucho que se llama “The Look and Sound of Leadership”, lo hace Tom Henschel y es una vez cada dos semanas (obviamente en inglés), lo recomiendo a todo aquel que esté interesado en, como dice el mismo Tom, “ser percibido en el trabajo de la manera en que quiere ser percibido”.
Hace un tiempo el hizo un episodio sobre comunicación efectiva y si bien su orientación era específicamente hacia la comunicación en el trabajo, yo rescato bastantes cosas que pueden ser aplicadas en la vida diaria. Como por ejemplo, 7 cosas que un buen “escuchador” NO hace:
1) Interrumpir
2) Completar las oraciones del interlocutor
3) Igualar lo que la otra persona dice (“Oh, a mí me paso algo muy parecido, lo mío fue cuando yo estaba…”)
4) Dar sus ideas antes de escuchar las de la otra persona
5) Juzgar a la otra persona
6) Tratar de dar soluciones demasiado pronto
7) Contestar llamadas o aceptar interrupciones durante la conversación (sobretodo si fue acordada con anterioridad)
La idea es que nos observemos en nuestras interacciones con otras personas y detectemos cuales de estas cosas son malos hábitos que tenemos. El primer paso es ser conscientes de que los tenemos para luego ir eliminándolos poco a poco.
Por otro lado, Tom también da una lista de 23 cosas que un buen “escuchador” SI hace, pero yo voy a escoger solo 10 acá , que me parecieron las más importantes:
1) Indagar, pedir clarificación
2) Escuchar las emociones que no son expresadas verbalmente
3) Empatizar
4) Tomar con seriedad al interlocutor, no bajarle el perfil (No se debe decir, “no deberías preocuparte por eso”)
5) Identificar suposiciones ocultas
6) Dejar que la otra persona “se desahogue”
7) Pedir más detalles, hacer que la persona profundice en su explicación y dejar que el interlocutor cuente la historia a su manera
8) No permitir interrupciones
9) Preguntar como el interlocutor quiere ser ayudado
10) Mirar al interlocutor a los ojos
Este es el link al sitio web de The Look and Sound of Leadership. Yo sé que puede parecer demasiado agobiante el tener presente tantos aspectos que hay que cuidar a la hora de escuchar, pero con práctica y con paciencia no es tan difícil. Una vez que se va formando el hábito y pasa a ser casi transparente.
De todos modos, si yo tuviera que resumir cuales son para mí las claves de saber escuchar, para mí serían estas 3:
- Estar totalmente presente en la conversación: esto significa dejar en pausa cualquier otra cosa en la que hayamos estado pensando, y si nos distrajéramos durante la conversación volver rápidamente al presente; no ocuparse ni del pasado, ni del futuro, solo del momento presente.
- Foco en el interlocutor y en el tema que se está conversando: no en uno mismo, en qué digo para parecer inteligente, cómo le soluciono el problema a la otra persona, como hago que todo se arregle rápido.
- Parafrasear, preguntar y pedir detalles: chequear constantemente con el otro para asegurarnos de que estamos entendiendo bien, pedir clarificación cuando no estemos seguros de si entendimos bien y pedir detalles si encontramos que nos falta información.
Bueno, llegamos al final de este episodio, espero que les haya gustado y que se queden con la tarea de mejorar sus habilidades de escucha.
Les recuerdo las vías de comunicación: mail larutadelavida@gmail.com, blog www.larutadelavida.com, o twitter.com/larutadelavida


La música de este podcast se llama sunshine y es de kevin mcleod.


Ahora me despido, cuidense mucho, un abrazo y buen viaje!


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sábado, 2 de mayo de 2009

Ep 29: Las Cosas No Siempre Son Lo Que Parecen

El tema de hoy, viene de una historia que me reenvió Monika, de Cosa Rica, al mail larutadelavida@gmail.com. Quiero aprovechar de agradecer tb. a Fabián de acá de Chile que me mando una sugerencia de tema para un episodio futuro y a Patricia de Alicante, en España, que tb me envió sugerencias de temas muy completas que tb voy a usar para episodios futuros. Les agradezco tb. a las demás personas que han escrito al mail o acá en el blog, es un alivio saber que están ahí escuchando :o)

Vamos al tema de hoy, que se relaciona mucho con el episodio antepasado sobre Buscar el Lado Positivo, o más bien tener cuidado cuando catalogamos algo como bueno o como malo, ya que no siempre vemos la película completa y hacemos estos juicios sin tener toda la información. Como les decía se inspira en la historia que les voy a leer a continuación.

Las cosas no siempre son lo que parecen.

Se cuenta la historia de dos ángeles que bajaron a la tierra disfrazados para interactuar con los humanos. Por supuesto, esto es sólo un cuento – pero nos sirve para recordar el adagio bíblico de ser cuidadosos cuando nos encontramos con extraños, porque podríamos estar interactuando con ángeles sin ser conscientes de ello.

Bueno, éstos dos ángeles se detuvieron frente a una casa y golpearon la puerta, esperando recibir algo de comida y alojamiento. Los habitantes de la casa eran terriblemente maleducados y odiosos. Eran negativos y avaros, y apenas les ofrecieron un pedazo de pan duro y un pequeño vaso de agua podrida. Con resentimiento les permitieron a los extraños pasar la noche, pero los hicieron dormir en la habitación trasera sobre el piso duro y frío, sin mantas ni almohadas.

Cuando los dos ángeles se preparaban para ponerse a dormir, notaron un agujero en la pared. Uno de los ángeles inmediatamente fue la pared y comenzó a parcharlo. Trabajó hasta que el muro estuvo completamente reparado – parejo, sin ninguna evidencia del agujero.

“No entiendo por qué te diste la molestia de reparar la pared” dijo el segundo ángel, “Aquellas personas fueron francamente miserables y viles. No merecían que se les parchara el agujero en su pared!”

"Las cosas no siempre son lo que parecen", respondió el primer ángel.

A la mañana siguiente, los dos ángeles se fueron y pararon en otra casa. Era más bien una pequeña choza, que pertenecía a un campesino pobre y a su mujer. Esta pareja aquejada por la pobreza apenas tenía lo suficiente para sobrevivir. Aún así, en contraste con la primera familia, éstos eran bondadosos, generosos y amables.

“No tenemos mucha comida en esta casa, pero con gusto compartiremos lo que tenemos con ustedes, amigos”, dijo el campesino de buen corazón. Luego de una cena sencilla, los campesinos les cedieron su propia cama a los ángeles para que pasaran la noche. “Mi esposa y yo dormiremos en el suelo. No hay problema”.

Los ángeles durmieron cómodamente.

En la mañana, el campesino y su esposa descubrieron horrorizados que algo terrible había pasado durante la noche. Su única vaca había muerto – sencillamente cayó sin vida. Ellos realmente necesitaban esa vaca. Dependían de ella para obtener leche todos los días. Fue una experiencia desgarradora y ellos lloraban amargamente.

Cuando se iban de la choza, el segundo ángel dijo, “Ahora sí que no entiendo nada! en la primera casa, la gente era mala y nos trataron pésimo, y tu reparaste el agujero en su pared. Ahora, la segunda pareja fue amable y generosa con nosotros, y esta es la recompensa que reciben? No tiene ningún sentido!!!”

De nuevo el primer ángel dijo, “Las cosas no siempre son lo que parecen”.

“Bueno, te aseguro que a mí no me parece lo correcto!” Se quejó el primer ángel, “Me puedes dar una explicación?”

El primer ángel le respondió, “En la primera casa, hace mucho tiempo atrás, alguien escondió un gran tesoro de oro y diamantes en esa muralla. Yo parché el agujero para que aquellas personas egoístas nunca lo encontraran.”

“Ya, pero qué hay de la vaca?” preguntó el segundo ángel.

“Anoche vino el ángel de la muerte a la choza. Había venido a buscar a la esposa del campesino, pero yo lo convencí de que se llevara a la vaca en su lugar.”

Las cosas no siempre son lo que parecen.

Cuántas veces interpretamos “incorrectamente” las cosas que nos pasan? Nos frustramos porque pensamos que lo que nos paso es malo, o es mala suerte como en la historia del campesino chino del episodio 27 (si no lo has escuchado te recomiendo que lo hagas). O al revés creemos que algo es bueno y tal vez… en realidad se dan cuenta del poco sentido que tiene catalogar todo como bueno o malo? Quién sabe? Las cosas no siempre son lo que parecen!

Incluso peor aún, cuántas veces hacemos esto mismo con respecto a lo que nos hacen otros? Por ejemplo, citas a tu grupo de amigos para ir a comer algo y conversar y alguien falta. Cuantas veces piensas que es por mala voluntad, o que en realidad no es tan amigo, o que no le importas tanto, o quien sabe que! Y en realidad no sabes que puede haber pasado! O en una reunión en el trabajo tu colega esta distraída durante tu presentación y piensas que no le importa lo que estás diciendo o el proyecto, que está desmotivada, o cuántas cosas! Y lo cierto es que no sabes… puede parecer que no le importa, pero tal vez está pensando en su hijita que está enferma en la casa... No todo es lo que parece y cuando se trata de otras personas es aún más crítico que seamos capaces de no asumir cosas en base a nuestras creencias, a nuestros pensamientos, no atribuir intenciones a otros, por último, preguntar!

A mí una vez me pasó hace un par de años, tenía un pololo (novio) y para mi cumpleaños yo quería ir a cenar a un restaurant que me habían recomendado. Y el no me tomaba en cuenta, me decía que mejor no salieramos, que hicieramos una cena en la casa, que estaba cansado, un monton de excusas y yo estaba super enojada! Al final era porque me habían organizado una fiesta sorpresa en el departamento, por eso no quería que hiciera la reserva en el restaurant… me tuve que tragar mis palabras y mi malhumor y la vergüenza que me dio! Pero aprendí la lección.

Desafío: no juzgar lo que te pasa, no ponerle la etiqueta de bueno o de malo, de buena suerte o mala suerte. Y si tienes alguna creencia en un poder superior, ten la confianza de que lo que sea que te esté pasando, es para tu bien, aunque parezca algo malo en ese momento (como en el caso de la vaca en la historia), ten fe y confianza que eso que te pasa, ya sea es el menor de los males, o despues se va a revelar que era para mejor, o necesitas vivirlo para aprender algo… ten confianza en que al final, es sencillamente lo que necesitas vivir, y da las gracias porque esas experiencias, como todas, ayudan a construir el ser que eres!

Ahora te dejo, recuerda no juzgar tu vida, te confianza y como siempre buen viaje!

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