domingo, 27 de septiembre de 2009

Ep 61: Ser Feliz es una Actitud

Para el episodio de hoy elegí usar una pequeña historia que me envió una auditora al mail larutadelavida@gmail.com, así que quiero agradecer a Mapi Martin de España por haber escrito y por su apoyo.


El buscador de felicidad
 Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenzó a buscarla.
Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.
En un recodo del camino vio un letrero que decía: "Le quedan dos meses de vida”
Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo:
"Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean."
Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado. 



Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar y también razones para morir y descansar.
Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión. Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior.
Finalmente descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser Él: amor, bondad, reconciliación, perdón y donación total.
Y en su mente recordó aquella sentencia que dice: 
“Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuánto sufrimos por lo mucho que anhelamos.“ Ser Feliz, es una actitud. Autor Desconocido.


En otras oportunidades hemos hablado de este tema, pero creo que nunca está demás recordarlo, no se por qué, pero pareciera que se nos olvida fácilmente que ser feliz es en verdad una actitud y depende de nosotros. No es algo externo, no depende de cosas, personas o circunstancias ajenas a nosotros, sino que viene de adentro. La misma cosa, circunstancia, experiencia puede ser vivida por una persona como una tragedia o desgracia y por otra persona como una oportunidad. Un amigo me nombra siempre a un amigo de él que según dice es tan negativo, tan  pesimista que “podría hacer que ganarse la lotería fuera una desgracia!”


Ser feliz no es un objetivo, no es una meta, es el camino. A veces hablamos de buscar la felicidad, de perseguirla, de que nuestro sueño es encontrarla, pero la si la buscamos fuera de nosotros, nunca la vamos a vivir realmente, porque en verdad está dentro de cada uno de nosotros, no afuera. Es tan sencillo y a la vez tan difícil de entender para mucha gente, que se pasan la vida persiguiendo una felicidad, que como el protagonista de la historia afortunadamente entendió está en nuestras actividades cotidianas, en dar y recibir amor, en aceptarse un mismo, a los demás y las circunstancias que nos toca vivir, en compartir todo lo que podamos: amor, dinero, experiencia, conocimientos, tiempo; en conectarnos unos con otros, disfrutar, valorar y agradecer todo lo que nos rodea (personas, situaciones, naturaleza, tecnologia, etc.) en superarnos. Ahí está la felicidad. No hay más secreto que eso. Es realmente así de simple.


Y son momentos, instantes a veces, momentos más largos otras. Pero depende de nosotros el tener más de estos momentos.


Otra cosa que me he dado cuenta, es que en este mundo tan lleno de estímulos, tan rápido, tan movido, a veces no nos damos el tiempo para conocernos a nosotros mismos, para descubrir qué nos gusta o qué nos hace felices y qué no. No probamos cosas nuevas, no nos damos el tiempo de explorar cosas, relaciones, experiencias, que tal vez nos gustarían mucho. Las descartamos de plano, con algún prejuicio o ni siquiera las consideramos. O peor aún, no prestamos atención, no estamos alertas, no estamos presentes para darnos cuenta de cómo nos sentimos en diferentes situaciones. El fin de semana pasado estuve con una amiga y su mamá, y la mamá estaba aprendiendo a bordar, y me decía lo encontraba tan entretenido, que no sabía por qué no lo había hecho antes! Yo no me había dado cuenta de que me gustaba la naturaleza, las flores, los árboles, porque no salía. Cuantas cosas tal vez te estás perdiendo de disfrutar porque no pruebas, no las intentas y sigues haciendo lo mismo, la misma rutina día tras día?


También quiero defender acá el derecho que tenemos todos de no hacer lo que no nos gusta. Ojo que no me refiero a no hacer tu trabajo, u otras cosas importantes, sino que a veces nos llenamos de compromisos y nos sentimos “obligados” a hacer cosas que no queremos hacer realmente. En muchas de esas ocasiones, tienes la opción real de no hacerlo y las consecuencias no son tan terribles como tal vez imaginábas. Por eso te invito a que cuando estés haciendo algo por compromiso o estés accediendo a comprometerte a algo que en realidad no quieres hacer, lo pienses bien, analiza los pro y los contras y algunas veces date permiso para decir no; de alguna forma te estás diciendo si a ti mismo. Cuando pones tus deseos por sobre otras cosas, también estás diciendo al universo que en esta ocasión tu eres más importante, y eso es bueno recordarlo de vez en cuando.


Bueno para ir cerrando les quiero dejar un poema de Jorge Luis Borges que se llama Instantes y que lo leí hace tiempo, en el episodio 5, pero creo que vale la pena repetirlo:


Sí pudiera vivir nuevamente mí vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más, sería más tonto de lo que he sido, de hecho. Tomaría muy pocas cosas con seriedad, sería menos higiénico, correría más riesgos.




Haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde 
nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida, claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solo buenos momentos.

Por si no la saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos, no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas, si pudiera, volvería a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño, daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.... Pero ya ven, tengo ochenta y cinco años y sé que me estoy muriendo...



Bueno, llegamos al final de este episodio, espero que les haya gustado.


Les recuerdo las vías de comunicación: mail larutadelavida@gmail.com, blog larutadelavidapodcast.blogspot.com, o twitter.com/larutadelavida


La música de este podcast se llama sunshine y es de kevin mcleod.


Ahora me despido, cuidense mucho, saquen afuera la felicidad que llevan dentro, un abrazo y buen viaje!

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